Una voz personal sobre la realidad venezolana
Ivonne Olivieri relata desde la experiencia cómo ha evolucionado Venezuela en las últimas décadas, describiendo un país donde la política ha transformado profundamente la vida cotidiana. Su testimonio mezcla vivencias personales, memoria histórica y una mirada crítica sobre el sistema que se ha consolidado desde finales del siglo XX.
El “jalabolismo”: privilegios a cambio de lealtad
Uno de los conceptos clave que Olivieri destaca es el llamado “jalabolismo”, una expresión popular venezolana que describe la práctica de “chupar del bote”, es decir, alinearse con el poder político para obtener beneficios y privilegios.
Según su relato, este fenómeno se ha intensificado con los años, generando una cultura donde la cercanía al gobierno determina oportunidades, acceso a recursos y posición social.
De la esperanza al desencanto político
El sistema político venezolano ha vivido distintas etapas. Antes del cambio de ciclo, partidos como COPEI o Acción Democrática representaban una alternancia que, aunque imperfecta, permitía cierto funcionamiento económico y democrático.
Con la llegada del chavismo en 1999 —un movimiento político impulsado por Hugo Chávez— se abrió una etapa que inicialmente generó expectativas de cambio y mayor igualdad social.
Sin embargo, Olivieri sostiene que con el tiempo ese modelo derivó en una concentración de poder que ha profundizado desigualdades y limitado derechos.
El giro bajo Nicolás Maduro
Tras la muerte de Chávez, el liderazgo pasó a Nicolás Maduro, bajo cuyo mandato, según diversos análisis, el sistema político se ha vuelto más cerrado y autoritario, con tensiones institucionales y crisis económica persistente.
Olivieri describe esta etapa como una “vuelta atrás”, donde la desigualdad —precisamente aquello que se pretendía combatir— se ha consolidado en nuevas formas.
Educación, esfuerzo y emigración
La propia trayectoria de Ivonne refleja una historia de esfuerzo: formada en la Universidad Central de Venezuela, logró convertirse en abogada siendo hija de un trabajador.
Sin embargo, como muchas familias venezolanas, su entorno ha estado marcado por la emigración. Amigos y conocidos han tenido que marcharse a países como Estados Unidos o Reino Unido en busca de oportunidades.
Más allá de la izquierda y la derecha
Olivieri afirma no creer en la división tradicional entre izquierda y derecha. Su visión se centra más en valores como la responsabilidad individual, el agradecimiento y la ética pública.
Defiende una sociedad donde el mérito, el esfuerzo y la honestidad vuelvan a tener protagonismo, alejados de las dinámicas clientelares.
Una mirada emocional y esperanzada
A pesar de la dureza de su análisis, su discurso mantiene un componente emocional y humano. Se define como una persona generosa, naturista y profundamente vinculada a su país.
Confía en que Venezuela pueda recuperar algún día el equilibrio institucional y social que, en su opinión, existió en momentos iniciales de su etapa democrática.