De Santander a Toledo: una saga familiar ligada a la hostelería
Hablar de Juan José Abascal, conocido por todos como Curro, es hablar de una familia que lleva décadas formando parte de la historia social y hostelera de Toledo. Aunque nació en Madrid, su vida ha estado marcada por dos ciudades que siente como propias: Toledo y Santander.
La relación de los Abascal con Toledo comenzó con su abuelo, Juanjo Abascal, natural de Santander. Tras trabajar como camarero en barcos de la costa cántabra, fue contratado como maître en la histórica Venta de Aires. Allí detectó el enorme potencial del turismo que comenzaba a llegar a la ciudad y decidió emprender su propio proyecto. Así nació Venta Cervantes, un restaurante pensado para atender a los numerosos grupos turísticos que visitaban Toledo y que buscaban tanto gastronomía como recuerdos de la ciudad.
El Bar Tierra y una generación que hizo historia en el casco
La vocación hostelera pasó de generación en generación. El padre de Curro, también llamado Juanjo Abascal, fue el impulsor de uno de los establecimientos más emblemáticos de la ciudad: el Bar Tierra.
Ubicado en pleno casco histórico, el local formó parte de aquella red de bares que, junto a los establecimientos del Miradero, convirtieron el centro de Toledo en el gran punto de encuentro de varias generaciones de jóvenes durante los años 80, 90 y primeros 2000.
Aquella época dejó una huella imborrable en la vida nocturna toledana y el Bar Tierra se convirtió en uno de sus símbolos más reconocibles.
Hoy, aquel legado sigue vivo. El antiguo Bar Tierra se transformó en el Mesón La Posta, gestionado por su hermana, mientras que Curro mantiene la esencia del nombre en otro establecimiento situado en la Plaza del Barrio Rey, muy cerca de Zocodover. Un lugar con ambiente dinámico y espíritu toledano donde las sobremesas se alargan, las conversaciones fluyen y siempre hay motivos para volver.
Un regreso definitivo a Toledo
Aunque Curro llegó a Toledo siendo muy pequeño, su familia regresó durante unos años a Santander. Allí cursó parte de su infancia y estudió hasta segundo de EGB.
Sin embargo, la adaptación de su padre a la vida cántabra no fue sencilla. Toledo seguía siendo el lugar donde estaban sus amistades, sus recuerdos y gran parte de su vida. Finalmente decidió regresar definitivamente a la ciudad imperial junto a toda su familia.
Desde entonces, Toledo se convirtió en el escenario principal de la vida de Curro.
Entre Toledo y Santander: dos tierras, una misma identidad
A pesar de haber vivido prácticamente toda su vida en Toledo, Curro nunca ha perdido sus raíces cántabras. Se considera santanderino de alma y mantiene una fuerte conexión con la tierra de sus padres y abuelos.
Siempre que puede regresa a Santander, especialmente para que su hija, de diez años, mantenga el vínculo con sus primas y con la familia. Allí conserva la casa familiar, situada cerca de Puerto Chico, en la tradicional calle Tetuán, un lugar que sigue siendo parte fundamental de su identidad.
Una etapa estudiantil poco convencional
La trayectoria académica de Curro fue tan diversa como intensa. Durante sus años de formación pasó por numerosos centros educativos de Toledo: Mayol, Nara, Infantes, Cambrón, Sadel e incluso el nocturno de El Greco.
Aquellos años fueron el reflejo de una personalidad inquieta y dinámica que siempre buscó nuevas experiencias, una característica que marcaría también su trayectoria profesional.
Los bares que marcaron una época en Toledo
Pocos hosteleros pueden presumir de haber participado en tantos proyectos que forman parte de la memoria colectiva de una ciudad
A lo largo de los años estuvo detrás de algunos de los locales más conocidos por varias generaciones de toledanos, como el nuevo Tierra, El Gallo, Tbeo, La Cántabra, las terrazas Caracena y Alcázar, El Rafael, la sala de conciertos It —ubicada en los antiguos cines María Cristina— y, más recientemente, las terrazas El Mirador, en el Parque de Bélgica, y La Fábrica de Armas.
Por la sala It llegaron a pasar artistas de primer nivel, entre ellos Extremoduro, en una época en la que Toledo vivía un importante auge musical y cultural.
El sueño del periodismo y los años de sacrificio
La inquietud de Curro siempre fue más allá de la hostelería. Movido por su interés por la comunicación, estudió Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid.
Compartió aulas con profesionales que años después alcanzarían gran notoriedad mediática, como Ana Pastor, Sonsoles Ónega, Elsa Pataky o Jalis de la Serna.
Aquellos años estuvieron marcados por el esfuerzo constante. Era habitual cerrar el Tbeo a altas horas de la madrugada, coger el autobús hacia Madrid pocas horas después para asistir a clase y regresar a Toledo para continuar trabajando durante todo el fin de semana.
La experiencia en los medios y una decisión definitiva
Tras finalizar sus estudios comenzó a colaborar como freelance en diferentes medios locales. Participó en publicaciones como la revista Aquí, colaboró en radio y trabajó realizando reportajes para programas de Castilla-La Mancha.
Sin embargo, pronto descubrió las dificultades que encontraba para publicar determinados trabajos, especialmente aquellos que abordaban asuntos controvertidos o alejados de las líneas editoriales predominantes.
Aquella experiencia le llevó a una conclusión clara: el periodismo no era tan libre como había imaginado. Después de varios años de colaboración decidió regresar plenamente a la actividad que mejor conocía y que más satisfacciones le proporcionaba: la hostelería.
La cocina como herramienta para mejorar la hostelería
En paralelo, Curro decidió reforzar su preparación profesional con estudios de cocina, obteniendo una titulación de Formación Profesional de Grado Medio en la Complutense.
Una formación que considera fundamental para comprender mejor el sector gastronómico y ofrecer un servicio de mayor calidad en los establecimientos que ha gestionado a lo largo de su trayectoria.
Del Atlético de Madrid a la Selección Española
Otra de las grandes pasiones de Curro es el fútbol. Atlético de Madrid y Selección Española ocupan un lugar destacado en su vida.
Todo comenzó en 2012, cuando asistió a la Eurocopa de Polonia y Ucrania. Desde entonces no ha dejado de seguir a España por todo el mundo, asistiendo tanto a Eurocopas como a Mundiales, en categorías masculinas y femeninas.
Su vinculación con la afición de la selección ha sido tan intensa que muchos lo identifican ya como uno de los grandes referentes de las gradas españolas.
La Peña Furia Española y el legado de Manolo el del Bombo
Actualmente preside la Peña Furia Española, reconocida oficialmente por la Real Federación Española de Fútbol y que cuenta con alrededor de 700 socios.
La peña acompaña a la selección allí donde juega, convirtiéndose en una de las más activas y numerosas del país.
Además, Curro mantuvo una estrecha relación con el mítico Manolo el del Bombo, figura histórica del fútbol español. Tras su fallecimiento en 2025, muchos aficionados consideran que Curro representa el relevo natural de ese espíritu de animación incondicional que acompañó durante décadas a la selección.
Rumbo al Mundial de 2026
Este verano volverá a hacer las maletas para seguir a España en el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá.
No oculta su preocupación por el fuerte incremento de precios que está experimentando el torneo. Según explica, el nuevo sistema de precios dinámicos implantado por la FIFA ha disparado el coste de muchas entradas y desplazamientos, dificultando la asistencia de los aficionados tradicionales.
A pesar de ello, su intención es acompañar a la selección en el mayor número posible de encuentros. El primer destino será Guadalajara (México), donde España debutará frente a Uruguay el próximo 27 de junio.
Si el combinado nacional avanza rondas y las circunstancias lo permiten, Curro y los integrantes de la Peña Furia Española continuarán viajando con su bombo y sus banderas para apoyar al equipo hasta la final.
Partido a partido
Después de toda una vida ligada a la hostelería, la música, la comunicación y el deporte, Curro sigue afrontando el futuro con la misma filosofía que tanto admira de su Atlético de Madrid.
Cuando se le pregunta por sus próximos proyectos, responde con una frase que resume perfectamente su manera de entender la vida: "partido a partido".
Porque si algo define a Curro es precisamente eso: la capacidad de reinventarse constantemente sin perder nunca el vínculo con sus raíces, con Toledo y con la gente que le ha acompañado en cada etapa de su trayectoria.
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