ElPolígono.es: Leonor, gracias por concedernos esta entrevista. Es un honor poder conversar contigo, no solo por tu papel clave en la historia de Castilla, sino también por tu vínculo con Talavera de la Reina, un lugar inseparable de tu memoria. ¿Qué significa para ti que, siglos después, se siga hablando de tu vida y de tu legado?
Leonor: Agradezco profundamente que, después de tantos años, mi historia siga despertando interés. No fui reina, pero viví en el corazón del poder y mis decisiones, mis afectos y mis hijos influyeron en el destino de Castilla. Que Talavera de la Reina y su gente formen parte de ese recuerdo me conmueve, porque allí terminó mi vida, pero también allí quedó parte de mi memoria. Ser recordada no como un rumor de corte, sino como una mujer que vivió y sufrió su tiempo, es algo que valoro profundamente.
El Polígono: Para comenzar, ¿puedes contarnos sobre tus orígenes y cómo llegaste a la corte de Castilla?
Leonor de Guzmán: Nací en Sevilla en 1310 y fui hija de Pedro Núñez de Guzmán y Beatriz Ponce de León. Mi familia pertenecía a la nobleza baja de Castilla: teníamos influencia, pero no éramos de las casas más poderosas. Llegué a la corte como dama de compañía y allí conocí al rey Alfonso XI, lo que cambió por completo el rumbo de mi vida.
El Polígono: Tu relación con Alfonso XI fue muy conocida y generó tensiones con la reina María de Portugal. ¿Cómo la describirías?
Leonor: Alfonso y yo tuvimos una relación duradera y estable. Él me otorgó títulos, propiedades y señoríos, y nuestros hijos fueron reconocidos oficialmente. Pero no se trataba solo de un asunto personal: nuestra relación tenía enormes implicaciones políticas. María de Portugal, como esposa legítima, representaba alianzas internacionales y familiares, y nuestra relación generaba conflictos de poder en la corte.
El Polígono: ¿Cómo era tu relación con María de Portugal dentro de la corte?
Leonor: La tensión era constante. No nos llevábamos bien, y no solo por celos personales, sino por las disputas políticas. Cada decisión de Alfonso sobre mí provocaba reacciones entre los aliados de la reina. La corte era un tablero de poder, y yo debía moverme con cuidado para proteger a mis hijos y mi posición.
ElPolígono.es: Hablemos de tus hijos. Muchos jugaron un papel importante en la historia de Castilla. ¿Quiénes fueron y cuál fue su destino?
Leonor: Tuve diez hijos con Alfonso XI, seis de ellos sobrevivieron y fueron fundamentales en la política del reino:
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Fadrique Alfonso de Castilla (1334–1358), conde de Luna, muerto durante la guerra civil con Pedro I.
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Enrique II de Castilla (1334–1379), fundador de la dinastía Trastámara y rey tras la guerra civil contra Pedro I.
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Pedro Alfonso de Castilla (1339–1384), señor de Aguilar de Campoo y Maqueda.
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Tello Alfonso de Castilla (1337–1370), señor de Aguilar y Fernán Núñez, militar activo en diversas campañas.
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Juana Alfonso de Castilla (aprox. 1340–?), casada estratégicamente para fortalecer alianzas nobles.
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Sancho Alfonso de Castilla (1342–1374), señor de Alburquerque, implicado en conflictos internos de Castilla.
Estos hijos consolidaron nuestra influencia y cambiaron el rumbo político de Castilla.
El Polígono: Uno de tus hijos, Enrique II, llegó a ser rey y fundó una nueva dinastía. ¿Qué nos puedes contar sobre él y su papel en Castilla?
Leonor: Enrique fue siempre un hijo fuerte y decidido. Tras la muerte de Alfonso XI, su hermanastro Pedro I —hijo legítimo de María de Portugal— heredó el trono. Esto llevó a una guerra civil entre Pedro I y Enrique II, en la que Enrique buscaba reclamar sus derechos y proteger a su familia. La guerra fue larga y cruel, y terminó en 1369 con la muerte de Pedro I, asesinado tras la toma de la fortaleza de Montiel, lo que permitió que Enrique ascendiera al trono.
Con su reinado nace la dinastía Trastámara. El nombre proviene del señorío de Trastámara, en Galicia, que era originario de nuestra familia por línea paterna. Esta dinastía reemplaza a la anterior de la Casa de Borgoña de Castilla, a la que pertenecía Pedro I, y gobernó Castilla durante varias generaciones. Enrique II consolidó el poder y estableció una línea sucesoria nueva, que dejaría una huella profunda en la historia del reino.
El Polígono: Tras la muerte de Alfonso XI en 1350, tu situación cambió radicalmente. ¿Qué ocurrió?
Leonor: Con la muerte de Alfonso, María de Portugal asumió gran influencia como madre de Pedro I. Fui vista como una amenaza política por la posición de mis hijos y mi relación con el rey fallecido. Fui capturada y trasladada a Talavera de la Reina, donde fui ejecutada en 1351, probablemente por orden de María de Portugal, para eliminar cualquier riesgo de conflicto con la nueva regencia.
El Polígono: ¿Dónde fuiste enterrada?
Leonor: Tras mi ejecución en 1351, fui enterrada inicialmente en el Alcázar de Talavera. Más tarde, mis restos fueron trasladados a la Colegiata de Santa María La Mayor en Talavera de la Reina, aunque mi ubicación final exacta ha sido debatida por los historiadores.
El Polígono: Cuéntanos sobre Talavera de la Reina en ese tiempo.
Leonor: Era una villa estratégica, con murallas y relevancia militar y administrativa, situada entre Toledo y Extremadura. No era un lugar de placer; mi traslado allí tenía como objetivo aislarme y neutralizar mi influencia en la corte. Fue un final triste, pero mi historia ya estaba marcada por el poder y la política.
El Polígono: Mirando atrás, ¿Cuál consideras que fue tu mayor legado?
Leonor: No fui reina, pero mi legado está en mis hijos, especialmente Enrique II, y en cómo influyeron en la historia de Castilla. Viví en tiempos difíciles, con amor, poder y peligro entrelazados. Mi vida demuestra que incluso quienes no llevan corona pueden cambiar el rumbo de un reino.
El Polígono: Talavera de la Reina fue el lugar donde terminó tu vida. ¿Qué mensaje dejarías a la ciudad y a sus habitantes?
Leonor: A los habitantes de Talavera quiero decirles que guardo solo respeto y cariño por esta ciudad. Aunque fue el lugar donde mi vida terminó, Talavera no tiene la culpa de los hechos de la corte ni de las intrigas que me rodearon. Espero que la gente de aquí recuerde su historia con orgullo y siga construyendo un futuro fuerte y generoso, porque su ciudad tiene la misma fortaleza que sus murallas y la misma nobleza que su gente.

